Asamblea popular en el regional.

[acampadacuenca] se trasladará este fin de semana a Madrid para participar en las movilizaciones y asambleas que  se desarrollarán como colofón a la Marcha Popular Indignada. Convocan a las y los conquenses el sábado 23  a las 7:00 en la estación de ferrocarril.

 
Con motivo del viaje a Madrid, [acampadacuenca] a decidido hacer una acción reivindicativa y trasladarse a Madrid en el tren convencional. Durante el trayecto se desarrollará una asamblea donde se debatirá sobre el futuro del tren, las actividades de la semana próxima y los motivos de la marcha popular indignada.
Para madrugar con energía se organizara una chocolatada popular a partir de las 6:00 en la entrada de la estación. Se anima a todas y todos los que quieran participar a que lleven lo que quieran para desayunar.
A la llegada a Madrid las indignadas conquenses se trasladaran al barrio de San Blas, donde se sitúa el punto de encuentro con la Marcha Nororiental. Esta marcha es el resultado de la suma de varias marchas, incluida la de Cuenca, que se sumo en Cañamares el pasado día 16 tras realizar su propia ruta desde la capital conquense. Desde San Blas y de forma coordinada con otras siete columnas, partirá una manifestación que llegará a Sol a las 21h  fusionándose con las marchas provenientes de todo el estado.
El día 24 y tras acampar la noche anterior en un lugar por concretar se ha convocado una Gran Manifestación a las 18:30 desde Atocha hasta la Puerta del Sol.
Mas información en sobre las actividades del fin de semana:
http://madrid.tomalaplaza.net/2011/07/19/como-dar-la-bienvenida-a-la-marcha-popular-indignada-a-partir-del-23-de-julio-en-madrid/
cuenca.tomalaplaza.net
marchapopularindignada.wordpress.com.

https://acampadacuenca.wordpress.com/2011/07/19/esta-semana/

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3 Respuestas a “Asamblea popular en el regional.

  1. no creo que el mantenimiento de la linea de tren convencional tenga que ver absolutamente nada con el movimiento 15M. Si quereis que el movimiento quede reducido a lo que es hoy la plataforma por el tren convencional, seguir así.

  2. hola lorenzo: te comprendo en lo que dices, pero creo que lo ves de una manera un tanto radical. Pienso -quizá esté equivocado- que el movimiento 15M es político, y como tal está involucrado en todas las decisiones políticas en la ciudad, exigiendo transparencia, información y capacidad de decisión de los ciudadanos.
    La decisión política de más trascendencia que está ocurriendo últimamente en nuestra ciudad, está relacionada con renfe. Es cierto que cuando la plataforma pedía arreglar la linea convencional no existía el AVE, y esa realidad ha cambiado. pero lo que no ha cambiado son los terrenos de renfe en el centro de la ciudad, y ahí se está jugando una gran partida de poker para la ciudad.
    No me hagas mucho caso, pero lo pienso así.

  3. Me permito pegar aquí un artículo de Paul Krugman publicado en el diario El País en la edición de hoy sábado-
    Esta es una época interesante, y lo digo en el peor sentido de la palabra. Ahora mismo, estamos viendo no una sino dos crisis inminentes, cada una de las cuales podría provocar un desastre mundial. En Estados Unidos, los fanáticos de derechas del Congreso pueden bloquear un necesario aumento del tope de la deuda, lo que posiblemente haría estragos en los mercados financieros mundiales. Mientras tanto, si el plan que acaban de pactar los jefes de Estado europeos no logra calmar los mercados, podríamos ver un efecto dominó por todo el sur de Europa, lo cual también haría estragos en los mercados financieros mundiales.
    Entidades con 80.000 millones en deuda griega dan el ‘sí’ al rescate
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    Las élites políticas de ambos lados del Atlántico hacen caso omiso a las lecciones de la historia

    Solamente podemos esperar que los políticos congregados en Washington y Bruselas consigan esquivar estas amenazas. Pero hay una pega: aun cuando nos las arreglemos para evitar una catástrofe inmediata, los acuerdos que se están alcanzando a ambos lados del Atlántico van a empeorar la crisis económica casi con toda seguridad.

    De hecho, los responsables políticos parecen decididos a perpetuar lo que he dado en llamar la Depresión Menor, el prolongado periodo de paro elevado que empezó con la Gran Recesión de 2007-2009 y que continúa hasta el día de hoy, más de dos años después de que la recesión supuestamente terminase.

    Hablemos un momento sobre por qué nuestras economías están (todavía) tan deprimidas. La gran burbuja inmobiliaria de la década pasada, que fue un fenómeno tanto estadounidense como europeo, estuvo acompañada por un enorme aumento de la deuda familiar. Cuando la burbuja estalló, la construcción de viviendas cayó en picado, al igual que el gasto de los consumidores a medida que las familias cargadas de deudas hacían recortes.

    Aun así, todo podría haber ido bien si otros importantes actores económicos hubiesen incrementado su gasto y llenado el hueco dejado por el desplome de la vivienda y el retroceso del consumo. Pero ninguno lo hizo. En concreto, las empresas que disponen de capital no ven motivos para invertir ese capital en un momento en el que la demanda de los consumidores es débil.

    Los Gobiernos tampoco hicieron demasiado por ayudar. Algunos de ellos -los de los países más débiles de Europa y los Gobiernos estatales y locales de EE UU- se vieron de hecho obligados a recortar drásticamente el gasto ante la caída de los ingresos. Y los comedidos esfuerzos de los Gobiernos más fuertes -incluido, sí, el plan de estímulo de Obama- apenas bastaron, en el mejor de los casos, para compensar esta austeridad forzosa.

    Así que tenemos unas economías deprimidas. ¿Qué proponen hacer al respecto los responsables políticos? Menos que nada. La desaparición del paro de la retórica política de la élite y su sustitución por el pánico al déficit han sido verdaderamente llamativas. No es una respuesta a la opinión pública. En un sondeo reciente de CBS News/The New York Times, el 53% de los ciudadanos mencionaba la economía y el empleo como los problemas más importantes a los que nos enfrentamos, mientras que solo el 7% mencionaba el déficit. Tampoco es una respuesta a la presión del mercado. Los tipos de interés de la deuda de EE UU siguen cerca de sus mínimos históricos.

    Pero las conversaciones en Washington y Bruselas solo tratan sobre recortes del gasto (y puede que subidas de impuestos, es decir, revisiones). Esto es claramente cierto en el caso de las diversas propuestas que se están tanteando para resolver la crisis del tope de la deuda en Estados Unidos. Pero es igual de cierto en Europa.

    El jueves, los “jefes de Estado y de Gobierno de la zona euro y las instituciones de la UE” -este trabalenguas da idea, por sí solo, de lo confuso que se ha vuelto el sistema de gobierno europeo- publicaban su gran declaración. No era tranquilizadora.

    Para empezar, resulta difícil creer que la compleja y estrambótica ingeniería financiera que la declaración propone pueda resolver realmente la crisis griega, por no hablar de la crisis europea en general.

    Pero, aunque así fuera, ¿qué pasará después? La declaración pide unas drásticas reducciones del déficit “en todos los países salvo en aquellos con un programa” que debe entrar en vigor “antes de 2013 como muy tarde”. Dado que esos países “con un programa” se ven obligados a observar una estricta austeridad fiscal, esto equivale a un plan para que toda Europa reduzca drásticamente el gasto al mismo tiempo. Y no hay nada en los datos europeos que indique que el sector privado vaya a estar dispuesto a cargar con el muerto en menos de dos años.

    Para aquellos que conocen la historia de la década de 1930, esto resulta demasiado familiar. Si alguna de las actuales negociaciones sobre la deuda fracasa, podríamos estar a punto de revivir 1931, el hundimiento bancario mundial que hizo grande la Gran Depresión. Pero si las negociaciones tienen éxito, estaremos listos para repetir el gran error de 1937: la vuelta prematura a la contracción fiscal que dio al traste con la recuperación económica y garantizó que la depresión se prolongase hasta que la II Guerra Mundial finalmente proporcionó el impulso que la economía necesitaba.

    ¿He mencionado que el Banco Central Europeo -aunque, afortunadamente, no la Reserva Federal- parece decidido a empeorar aún más las cosas subiendo los tipos de interés?

    Hay una antigua cita, atribuida a distintas personas, que siempre me viene a la mente cuando observo la política pública: “No sabes, hijo mío, con qué poca sabiduría se gobierna el mundo”. Ahora esa falta de sabiduría se pone plenamente de manifiesto, cuando las élites políticas de ambos lados del Atlántico malogran la respuesta al trauma económico haciendo caso omiso de las lecciones de la historia. Y la Depresión Menor continúa.

    Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y premio Nobel 2008. © 2011. New York Times Service. Traducción de News Clips.

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